martes, 19 de abril de 2011

ESTUDIO DE CASO DEL CULTIVO DE PIÑA (Ananas comosus)




La piña es originaria de América del Sur, del centro y sureste de Brasil, y Noreste de Argentina y Paraguay. Ha sido seleccionada desarrollada y domesticada desde tiempo prehistóricos. En la actualidad los frutos de piña y sus derivados tienen gran importancia económica en las regiones tropicales y subtropicales del mundo,

En el Ecuador el  cantón Santo Domingo de los Colorados, es una zona importante en la producción de piña, cuya extensión sembrada es el 23% del total nacional existente.
Datos oficiales del INEC (2002), obtenidos del Tercer Censo Nacional, detallan que el Ecuador, tuvo un total de 40532 hectáreas cultivadas con piña, destacándose la Provincia de Pichincha con 1040 hectáreas de cultivo, de la cual Santo Domingo forma parte.

El Ecuador en al año 2003 tuvo una producción de 89.504 toneladas, de las cuales 51.000 toneladas se exportaron en fresco, lo que lo ubica en el puesto 25 como productor, y 13 como exportador (De La Cruz Medina, 2004).

A pesar de ser una zona importante en la producción de piña, el Cantón Santo Domingo, por su ubicación geográfica, tiene ciertas circunstancias climáticas como la temperatura variante (termoperiocidad), que tienen a bajar por debajo de lo óptimo, repercutiendo sobre la fisiología de las plantas de piña.

La propagación de la piña es asexual y para su establecimiento se utilizan los brotes vegetativos que la misma planta emite en forma natural. Con el fin de depurar y conservar la pureza genética de las variedades utilizadas, es necesario desechar todo el material propagativo procedente de plantas enfermas y con malformaciones de origen genético como: corona múltiple; hojas muy espinosas y frutos fasciados. Plantas “macho”, las cuales alcanzan un desarrollo vegetativo exuberante, difícilmente fructifican y si lo logran su fruto es muy pequeño. La uniformidad genética, sanitaria y del peso del material de propagación, es uno de los factores que incrementan la productividad en las plantaciones piñeras.
Las estrategias de mejoramiento en piña se basan en selección clonal y en métodos de recombinación sexual para la obtención de híbridos. En la selección clonal se reconocen tres niveles de mejoramiento: Eliminación de plantas defectuosas en campo, selección y multiplicación de plantas élite (mutaciones) y prueba de clones resultantes con selección final sobre varios ciclos de cultivo. Aunque existen algunas desventajas (demora y dificultad en la propagación de los clones seleccionados) la selección clonal es importante en las areas de cultivo para evitar la degeneración de la variedad; asi como para mantener la productividad y calidad de la misma.
Recientemente, la investigación biotecnológica se concentra en el mejoramiento genético con el propósito de controlar la floración de las plantas, incrementar la certidumbre y el control sobre los procesos de inducción floral y así reducir los costos derivados de la carburación. Para inhibir la floración se ha clonado un gen capaz de suprimir los sentidos mediante la regulación del periodo de producción de etileno.

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